Vale, antes de nada quiero comentaros algunos fallos que he encontrado mientras releía la historia:
1: En el capítulo cuatro dije que Cristopher tenía el pelo castaño, me equivoqué, los tiene oscuros.
2: También dije que los ojos de Edmud un día hipnotizaron a Nadia, para aclararos, eso fue antes de conocer a Marc, cuando este se fue, ella salió con él para olvidarle, pero nunca le quiso.
3: Dije que Aurelius tenía unas gafas grandes y negras, no quería decir negras, sino redondas (sí yo tampoco entiendo que relación hay entre esas dos palabras para que me confundiera) y quizás pensarais que es ciego, pero no, tiene una muy buena vista, o todo lo que se pueda tener a su edad, pero ciego no.
Recordaros que el concurso sigue abierto y para todas las que queréis beso, que me lo habéis dejado muy claro (ejem Queen, ejem Rea) no tendréis que esperar muchoo;)
Espero que os gustee!
Paradise a las nueve. Hora puntual.
La cafetería exprende un dulce olor a café y cruasanes. Paradise es una de las cafetería más prestigiosas de la ciudad. El suelo es mullido y de diferentes colores oscuros. Las paredes son de madera y en el centro hay una gran chimenea que en invierno se enciende. Ahora, casi en junio, el aire acondicionador está puesto a más no poder. Mi mesa está al lado de
un cristal, a través del cual puedo ver a la gente yendo de un lado para otro.
Estamos a lunes, día de trabajo. Las personas llevan elegantes trajes y
maletines y nunca sin dejar de mirar el reloj, para ver si ha pasado medio minuto más.
Eso es el estrés, en toda su esencia. Sin embargo también están esas pocas personas que se lo
toman con calma, bien porque se toman la vida con tranquilidad o bien porque
aún no se han despegado de las sabanas, que es lo más probable.
Por fin aparece por la puerta Jessica, tan guapa como siempre.
-Llegas tarde- le digo en tono enfadado.
-Oh, perdone miss puntualidad, le he hecho esperar 5 minutos.
-Seis ¿sabes todo lo que podría haber hecho en seis minutos?
-¿Haberte arreglado el pelo? ¿Qué pasa, hoy no te has peinado?- consigue la reacción que quería en mi y comienzo a toquetearme el pelo- Tranquila, lo tienes perfecto.
-Cachoguarra- le digo mosqueada pero enseguida me abalanzo y le doy dos besos. Entre risas nos sentamos y pedimos a la camarera.
-Yo un capuchino y una cookie- siempre pido lo mismo, no hay nada que me guste más que un capuchino acompañado de una cookie- de las grandes-añado.
-Sí , ya sabemos que a ti te gustan las cosas bien grandes- dice Jessica en voz baja pero lo suficiente alto para que lo escuche la camarera.
-Ah, serás…- y le pego una patada por debajo de la mesa. La camarera sonríe y le pregunta a Jessica.
-¿Y usted señorita?
- Yo un cortado y un cruasán, por favor.
-De acuerdo: un cortado con un cruasán y un capuchino con una cookie bien grande- dice guiñándome el ojo.
-Que putilla que estás hecha.
-¿Acaso he mentido?- le sonrio de oreja a oreja y le contesto:
-No- y empezamos a reírnos.
-¿Cómo fue la graduación?
-Genial, lo pasé muy bien.
-¿Algún rollo?
-No que va... pero conocí a un chico que...-pienso si es bueno hablarle de Cristopher, por eso de que es mi protector, pero al fin y acabo, no hace falta que le cuente todo...
-¿Y bien?
-Se llama Cristopher, es un chico de mi clase y cuando terminó la cena nosotros y unos amigos nos fuimos a una disco y bueno... a Edmud, que era mi pareja... se le fue un poco la mano y Cristopher intervino para defenderme y...
-¿Te gusta?- ¿Me gusta? Puede... Cuando estoy con él me siento muy especial. Todo desaparece. Solo existimo él y yo. ¿Y que pasa con Marc? Creo que lo he olvidado, ya no le quiero ¿si? Sí. ¡Sí! Ahora solo pienso en... Vuelvo a sonreir de oreja a oreja y le digo...
-Sí me gusta- y Jessica también sonríe. Está contenta de que me haya enamorado de otro. Sabe lo mucho que he sufrido por amor y esta noticia le hace feliz. La camarera llega y nos sirve.
-Aquí tienen, que disfruten- la conversación continua con diversos temas de no mucha importancia, acompañado de risas y pequeñas pausas para beber o comer. Pero las dos sabemos que hay una razón principal para esta reunión matutina.
-Bueno, supongo que estarás esperando a que te cuente lo que te comenté la semana pasada...
-Sí,dijiste que tenías una cosa importante que decirme.
-Cierto, de eso quería hablar contigo. No he madrugado solo para charrar de tonterías con una chica tan fea...
-¡Eh! Para fea estás tu- y le arreo otra patada, pero aparta la pierna justo a tiempo y mi pie se estampa contra la pata de la mesa provocándome un terrible dolor, lo que le provoca una carcajada a la que poco después, me uno yo también.
-Bueno, seriedad, deja de maltratar a la pobre mesa, que no te ha hecho nada- le lanzó una mirada asesina, pero ella prosigue como si nada- Verás la semana pasada se pasaron por la academia los representantes de una agencia muy importante de gimnasia rítmica, que están buscando a los mejores gimnastas. Yo les hablé de ti y les enseñé algunas de tus actuaciones en vídeo. Les gustaste, y decidieron que...-coge aire y lo suelta de tirón- quieren hacerte una prueba para que entres en su agencia- me quedo muda. Primero no me lo esperaba para nada. Segundo ¿Qué pinto yo en una agencia tan importante como...?
-¿Qué agencia es?
-Gimnasia Rítmica Española.
-Dios- Pues eso ¿que pinto yo ahí?
-La prueba sería en nuestra Academia, pero las clases, en el caso que pasarás que seguro que sí, serían en otra que esta a veinte minutos en metro. Pero no creo que eso sea ningún problema. Bueno... ¿Qué opinas?
-Opino que es... es... ¡geniaal! ¡Es una noticia alucinante! ¡Que pasada! Seguro que tu les convenciste... ¡te amo Jessica! ¡Eres la mejor- he alzado un poco el tono de voz y la gente nos mira.
-Jajaja, me alegro. Pero será mejor que bajes el tono, o no echaran por tu culpa.
-Jajaja
Justo entonces entra un chico bien musculoso, que seguro que se pasa todo el día metido en el gimnasio. Esta casi rapado al cero, tiene un pendiente y un vistoso tatuaje en el hombro. Es la cabeza de una serpiente de ojos color sangre con extraño símbolo en amarillo, una especie de eme mayúscula con una línea en vertical que la divide por la mitad. Vamos, un cani.
-Jonhatan- exclama Jessica- ¿Qué haces aquí?
-Tenía ganas de verte- Le contesta. Es la primera vez que le veo. Jessica me había hablado mucho de él, pero aún no le conocía. Y para ser sinceros no me gusta, no me gusta para nada. Tiene algo que no me acaba... Clava su terrorífica mirada en mi, y sonríe maliciosamente, mostrándose superior a mí - Jessica, ¿no nos presentas?
-Claro,Nadia este es Jonhatan, mi novio. Jonhatan esta es Nadia, una buena amiga.
-Encantada- le digo ofreciéndole dos besos.
-Un placer- me dice expulsándome todo su aliento en la cara, demostrando así, que fuma. Decididamente,no me cae muy bien..
-Esto se merece una foto. ¿Tienes cámara Nadia?- dice sacándome de mis pensamientos Jesssica.
-Eh... sí- la saco de mi bolso y le pido a una camarera que nos la haga. Jessica se pone en el medio y nos coge por los hombros. Es feliz de que por fin conozca a Jonhatan.
-Ya esta- dice la simpática camarera.
-¿Podría trae la cuenta?
-Claro- contesta mientras me la devuelve. De repente, unos ensordecedores pitidos estallan en la calle. Es el claxon de algún coche.
-¿A quién pitan?- dice Jessica.
-A mi- contesta Jonhtan- he aparcado mal.
-Dios.
-Iros, ya pago yo.
-Pero se suponía que tenía que invitarte yo...-contesta ella.
-¡¿Pero qué dices?! ¡Con todo lo que has hecho por mi! Anda tira, que se os lo llevará la grúa.
-Bueno vale- dice convencida viendo que no hay otra opción- pero entonces tenemos una cena pendiente, ¡y te invitaré yo!
-Vale vale, corre- me da un abrazo y me susurra:
- No pierdas el tiempo, y lánzate con Cristopher- le sonrio y se va.
-Un placer- me dice Jonhatan.
-Lo mismo digo- esta vez no nos damos dos besos y me alegro. No quiero sufrir otra vez su espantoso aliento sobre mi cara.
Miro la cuenta, vaya con la cookie, ha costado lo suyo. Pago y salgo. Estoy feliz, no solo por la gran noticia que me ha dado Jessica, si no también por lo que he descubierto: quiero a Cristopher. Ya no existe ningún Marc en mi mente, ahora solo existe él. Cristopher. Miro por la calle, sabiendo que tiene que estar cerca. Cuando por fin lo encuentro me abalanzó hacia él y le doy un abrazo, pegando mi mejilla junto a su pecho.
-¿Y esto?
-¿Qué pasa? ¿No te puedo abrazar? Pensaba que te gustaba que me agarrara a ti- le digo.
-Me encanta que te agarres a mi- y me pierdo en su sonrisa, que hoy esta más bonita que nunca, en sus ojos azules, que brillan con intensidad, en sus cabellos oscuros, que invitan a ser acariciados, y por último en sus gruesos labios, que desean ser besados. Nuestros cuerpos se juntan y nuestras caras se acercan cada vez más y más. Cuando ya siento el calor de sus labios cerca de mi, otro pitido ensordecedor, procedente de un coche nos interrumpe. Pero esta vez no es culpa del coche de Jonhatan, sino de la moto de Cristopoher.
-Mierda- suelta. Los cláxones continúan- Ya voy ya voy ¿no ve que estoy con una chica?- dice cabreado. Yo no puedo parar de reír, por la situación y tan bien por no llorar. Además, ver así a Cristopher,provoca que vuelva a reír cada vez que paro. El mosqueado me coge de la mano y me arrastra hasta la moto. Me da uno de sus cascos y subimos.
-¿ A dónde me llevas?
-Ya lo verás- Cuando pasamos por delante del conductor, que parece que le vaya a dar algo de lo rojo que está, yo le sonrío y le saludo, algo que le deja sorprendido, al pobre, que no entiende nada.
-Estás loca- me dice Cristopher.
-Venga, arranca pesao- le contesto entre risas. Me agarro a él y apoyando mi cabeza en su hombro derecho, de manera que mis labios rozan su cuello.
Sí, esto es un nuevo comienzo en mi vida.

